Todos los maratones tienen 42,195 km. Pero cualquiera que haya corrido más de uno sabe que ahí terminan las similitudes. Una marca personal en Berlín y una marca personal en Boston no representan el mismo logro, y un tiempo en un maratón de montaña cuenta una historia completamente distinta.
Esto es lo que realmente diferencia un maratón de otro.
1. El perfil del recorrido
El desnivel positivo acumulado no lo dice todo. La ubicación de las cuestas importa tanto como el desnivel total. Boston es conocido por su salida en bajada, que castiga los cuádriceps, seguida de las colinas de Newton entre los kilómetros 26 y 34. En Nueva York, el recorrido atraviesa cinco puentes. Berlín y Chicago, en cambio, destacan por sus recorridos llanos, lo que explica por qué se han establecido tantos récords mundiales allí.
2. El clima
La temperatura es uno de los principales factores que influyen en el rendimiento en un maratón. Los estudios sobre los resultados de las carreras muestran que los tiempos empeoran cuando las temperaturas superan un intervalo fresco de aproximadamente 4 a 13 °C. El efecto es más pronunciado entre los corredores que pasan más tiempo en el recorrido. La humedad, el viento y la hora de salida también influyen. Las carreras de otoño en Berlín y Chicago suelen ofrecer condiciones más frescas; las de finales de primavera son más imprevisibles.
3. El trazado y la homologación de los récords
Para que un tiempo pueda homologarse como récord mundial, World Athletics establece normas estrictas: la salida y la meta no pueden estar demasiado alejadas, y la pérdida neta de altitud está limitada. Boston no cumple ninguno de estos dos criterios, ya que su recorrido une dos puntos distintos y presenta un desnivel neto descendente. Por eso, algunos de los tiempos más rápidos logrados en Boston no pueden homologarse como récords mundiales.
4. El público y el ambiente
No subestimes al público. Una multitud que te anima a pleno pulmón en el kilómetro 37 puede valer más que cualquier gel energético. Los grandes maratones urbanos, como Londres, Nueva York y Tokio, son conocidos por contar con espectadores a lo largo de casi todo el recorrido. Las carreras más pequeñas pueden ser más tranquilas: algunos corredores disfrutan de esa calma, mientras que a otros les resulta mentalmente difícil.
5. La logística
Los madrugones, las largas esperas en los cajones de salida, las salidas masificadas y los viajes con cambios de huso horario influyen en cómo te sientes en la línea de salida. Una carrera a la que resulta más complicado llegar suele ser también una carrera en la que es más difícil rendir bien.
Los World Marathon Majors
Para muchos corredores, el reto definitivo consiste en completar los Abbott World Marathon Majors: Tokio, Boston, Londres, Sídney, Berlín, Chicago y Nueva York. Cada uno tiene su propia identidad, desde los requisitos de clasificación de Boston hasta las calles de Berlín, ideales para batir récords. Sídney se convirtió oficialmente en el séptimo Major en 2025.
Elegir tu próximo maratón
Pregúntate qué buscas en esa carrera:
- ¿Una marca personal? Prioriza un recorrido llano, una fecha con temperaturas frescas y buenos grupos con liebres.
- ¿Una experiencia? Elige un público entusiasta, monumentos emblemáticos o una carrera que te permita viajar.
- ¿Un desafío? Prueba un maratón con cuestas, por senderos o en montaña, y deja de lado la presión del cronómetro.
Y cuando compares tu tiempo con el de un amigo, haz primero una pregunta sencilla: ¿qué maratón?












